El láser permite penetrar en la piel y destruir las partículas de color; de esta forma, la tinta se fragmenta y se va disolviendo. Para eliminar los tatuajes con esta técnica, son necesarias entre cuatro y seis sesiones (a veces más) con cuatro semanas de intervalo.
Las diferentes técnicas de eliminación de tatuaje son:
La Dermoabrasión: Para realizarla primero se rocía con un producto que congela la zona, luego con la utilización de un aparato, que realiza una movimiento de rotación, se procede a eliminar la primera capa de piel llamada epidermis desapareciendo el pigmento utilizado y produciendo una herida similar a una quemadura que una vez que cicatriza disimula el tatuaje. Este sistema no es de los más utilizados.
La Salabrasión (abrasión salina). Primero se aplica un anestésico local en la zona y luego se realiza un lijado en la región que eliminará el tatuaje. Este método no se aconseja porque deja cicatrices.
El láser actúa a través de un haz de luz que rompe la superficie de las partículas de pintura y posteriormente el cuerpo las elimina en forma natural. Con el láser se obtienen mejores resultados si los tatuajes son de tonalidades oscuras como negro, azul y rojo que se eliminan en unas cuatro sesiones, ya los colores celeste, verde, morado y naranja requieren entre 8 y 10 aplicaciones. Todo el proceso de cicatrización es bastante molesto y necesita de cuidados especiales, entre ellos una higiene absoluta y la no exposición al sol. Pueden quedar cicatrices.
La Escisión: Se eliminan porciones de piel, suturando los bordes, es un tipo de tratamiento que requiere del uso de anestesia local.
Como alternativa se encuentra en el mercado la crema Profade.Es un sistema muy simple para quitar tatuajes cosméticos permanentes.
Francisca Muñoz B
Asesorías
Cirugía Plástica y Estética
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